martes, 1 de diciembre de 2015

Pueblos nativos de El Salvador


La poca historia conocida de los pueblos nativos de El Salvador se encuentra recopilada en una de las obras que todos los salvadoreños hemos leído durante nuestro periodo escolar, ésta fue publicada por el Ministerio de Educación de la República en su segunda edición en 2009, a continuación se encuentra un abstracto de dicha obra.

El territorio que hoy día ocupa El Salvador se extiende a lo largo de cuatro franjas geológicas que corren paralelas al mar: la planicie costera, la cadena volcánica, la depresión interior y el sistema montañoso del norte. El río Lempa corta el territorio en dos grandes áreas que, como se verá más adelante, desarrollaron cada una sus propias características culturales durante un largo periodo de su historia prehispánica. Sin embargo, es posible navegar el Lempa en cayuco, lo que favoreció el comercio y la difusión de rasgos culturales entre un área y otra.

Periodo Arcaico (8000 - 2000 a. de C.)

Cueva del Espíritu Santo
Representa una laguna en el conocimiento de la historia indígena temprana de El Salvador. Sin embargo, se ha sugerido que los petrograbados de la Cueva del Espíritu Santo, en Corinto, Morazán, pertenecen al Arcaico, pero la datación es poco precisa, por lo que queda por confirmarse.

Grabados dentro de la cueva del Espiritu Santo
Considerando su ubicación con respecto al istmo centroamericano y la riqueza de sus recursos naturales, es casi imposible que el territorio que actualmente corresponde a El Salvador no haya sido habitado, o por lo menos transitado, por grupos humanos en una fecha muy temprana. La carencia de datos de los periodos Paleoindio y Arcaico se debe sin duda, a las malas condiciones de preservación de los sitios de poblamiento y el hecho de que la mayoría de los restos de estos periodos estarían enterrados a niveles muy profundos.

Periodo Pre-Clasico (2000 a. de C. - 250 d. de C)

Los primeros habitantes permanentes del territorio actual de El Salvador colonizaron la planicie costera del Pacífico durante el Arcaico. Allí podrían haber aprovechado la abundancia de animales y plantas silvestres en las montañas y los recursos marinos en la franja litoral. La planicie es suficientemente estrecha como para que los habitantes de un asentamiento ubicado en esta zona aprovecharan la variedad amplia de alimentos sin tener que pasar largos periodos en campamentos estacionales, alejados del asentamiento principal.
Piramide prinicpal del Tazumal,
Chalchuapa

Producto de esta diversidad ecológica, habría propiciado el desarrollo de la agricultura complementado con alimentos de alto valor proteínico derivados de la cacería y la pesca.11 La organización social de los primeros agricultores no debió haber sido muy distinta de las bandas de cazadores-recolectores que les precedieron. En esa etapa inicial del desarrollo de las comunidades agrí- colas, la unidad básica de producción habría sido la familia nuclear: la pareja con sus hijos solteros, y solo ocasionalmente la familia extendida integrada, adicionalmente, por parientes afines (nueras y yernos, mayormente).

Incensario antopomorfo encontrado
en sitio arqueologico El Trapiche
El asentamiento más antiguo que se conoce en El Salvador se encuentra en la Hacienda El Carmen, en el departamento de Ahuachapán, en el valle del río Cara Sucia, donde la planicie costera se reduce a ocho kilómetros de ancho. En esta faja angosta hay un gran número de montículos que, al parecer, se ubican desde 1400 a. de C. hasta 250 d. de C. Las excavaciones del montículo descubrieron una serie de pisos de ocupación estratificados, catorce pozos de almacenaje, tres fogones, varios basureros y fragmentos pequeños de mazorcas de maíz

El crecimiento de la población de agricultores fue notorio a partir del año 900 a. de C. Nuevos asentamientos aparecieron en el occidente y en la parte central del país: San Nicolás, Jayaque, Barranco Tovar, El Perical y Antiguo Cuscatlán. Chalchuapa contaba entonces con una importante estructura de función ceremonial localizada en la zona del sitio conocido como El Trapiche; parece haber tenido forma cónica y una altura de 20 metros. Para esa época, fue uno de los edificios más grandes de Mesoamérica. En su interior se encontró el entierro de un niño de alrededor de 10 años, posiblemente parte de una ceremonia propiciatoria en el momento de la construcción o de la inauguración del edificio

Chalchuapa estableció una fuerte relación con las tierras bajas mayas: fue uno de los productores más importantes de la cerámica conocida como “Usulután,” en esa época uno de los principales artículos de intercambio en la zona maya. Controló igualmente el comercio de obsidiana de Ixtepeque (en Guatemala) hacia la misma zona. La posición de Chalchuapa con respecto al área maya no fue, sin embargo, de carácter periférico.

Periodo Clásico (250 - 900 d. de C.)

Durante los más de 600 años que duró el llamado Periodo Clásico, toda Mesoamérica experimentó una explosión demográfica que dio lugar al desarrollo de importantes ciudades y a la formación de estados bajo élites gobernantes que ejercían su dominio sobre extensos territorios. Fue en estos tiempos cuando se organizaron las civilizaciones mesoamericanas y se dieron los grandes avances en diversas ramas de la ciencia, el arte y la artesanía.

En el territorio de lo que es hoy El Salvador, el Periodo Clásico comenzó dificultosamente en los siglos posteriores a la erupción del volcán Ilopango. Como respuesta al desastre ecológico que produjo la erupción, los habitantes de Chalchuapa se reorganizaron en pequeñas comunidades sobre las laderas y las alturas de la sierra de Apaneca. Con el tiempo, Chalchuapa se volvió a poblar, concretamente en las localidades de Casa Blanca y Tazumal, pero jamás recuperó el poder que tenía en el Preclásico.

Estructura de una vivienda en
Sitio arqueologico Joya de Ceren
El sitio arqueológico de Joya de Cerén tipifica lo que debió haber sido, en esa época, una de las aldeas pequeñas del valle de Zapotitán que pagaban tributo a San Andrés. En el año 600, el área donde se encontraba el pueblo quedó cubierta por la ceniza de un volcán cercano. La ceniza de la erupción conservó buena parte de las construcciones del pueblo, por lo que ha sido posible recuperar de este sitio una gran cantidad de información sobre la vida de los habitantes. Una amplia variedad de fauna fue preservada, incluyendo un diente de perro, dos especies de hormigas comiendo granos dentro de las vasijas de cerámica, un pato, caracoles y algunos huesos, probablemente de un ciervo, convertidos en instrumentos similares a espátulas. La flora incluye una palmera de unos 12 metros, semillas de ujushte, chiles, frijoles y numerosos artículos diversos.16 En Joya de Cerén se encontraron troncos de yuca, lo que permite suponer que los mayas del periodo clásico la cultivaron obteniendo de ella mucho más calorías en cada metro cuadrado de cultivo que el maíz o los frijoles.

La zona oriental no se vio afectada por la erupción del volcán Ilopango. Quelepa continuó su desarrollo relativamente al margen de los acontecimientos en el occidente de El Salvador: aumentó la población y se levantaron nuevos edificios. Quelepa alcanzó su máximo desarrollo en la última fase de su ocupación durante los años del 625 al 1000, tiempo del cual data su juego de pelota en forma de I, ubicado cerca del centro del asentamiento.

En el sitio se han encontrado tres yugos, dos palmas y un hacha procedentes de la costa de Veracruz, México. Una de las tesis que explica esta presencia de artefactos mexicanos en Quelepa supone que grupos militarizados del Golfo de México invadieron Quelepa. Es más probable, sin embargo, que la influencia mexicana en el sitio se haya dado vía Copán y Ceibal, a través de mayas mexicanizados. Quelepa fue abandonado hacia el año 1000. Las causas de su abandono se desconocen; no hay, por otro lado, indicios de un asentamiento de importancia en la zona oriental durante el periodo posterior.


Periodo Postclásico 900-1524

La cultura del hoy territorio salvadoreño durante el periodo Postclásico destaca un gran número de rasgos nahuas que debe su presencia a las migraciones procedente del centro y el sur de México. La evidencia arqueológica sugiere que las primeras migraciones pipiles a El Salvador se dieron entre 900-1200, durante lo que se ha llamado el periodo postclásico temprano. El valle Chalchuapa, la porción central del país, parte baja del río Lempa, la parte superior de la cuenca del río Acelhuate, la región MetapánLago de Güija, el valle de Sonsonate, la planicie costera alrededor de Acajutla y la Costa del Bálsamo, presentan sin excepción fuerte evidencia de ocupación de grupos nahuas identificados en El Salvador como pipiles.

Los asentamientos más importantes que se conocen hasta ahora del Postclásico Temprano son Cihuatán, cerca de Aguilares, y Santa María, un sitio más pequeño en el valle del Paraíso (en la zona del Cerrón Grande), los cuales han sido reconocidos como centros de claro origen mexicano por sus arreglos arquitectónicos tipo acrópolis, edificios con talud-tablero y juegos de pelota en forma de I

Durante los siglos XIII y XIV se realizaron las últimas migraciones de los grupos nahuas a territorio salvadoreño. Estos, entre los cuales estaban los grupos nonoalcos (que llegaron alrededor de 1200 a 1350), indudablemente representaron un peligro para los pipiles que se habían establecido antes.

En Chalchuapa, los grupos pipiles fueron efectivamente desplazados por una población poqomam (que es la que encontraron los españoles).

Sitio Arqueológico Cihuatan







Referencia:

Ministerio de Educación de la Republica de El Salvador. (2009). Historia de El Salvador (segunda ed., Vol. 1). Obtenido de 

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